Mujer
vanamente, ligeramente
me llamas poeta, hermosa flor; de delicado
perfume,
no meresco exhalar tu perfume
vivo aquí
sin mudarme.
Me entregas la simiente:
doy el fruto
no soy árbol, no soy
ave que vuela, no tengo nido.
Me propicio un cauce , cálido camino
para el fluir eterno.
miércoles, 6 de julio de 2011
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