martes, 14 de junio de 2011
palides
Era, el cautivo de un beso enamorado ferviente amante de una calida mano de nieve que tenía La apariencia de un lirio desmayado y dulce, amargo palpitar de un ave en lenta agonía. Mas aconteció un día que aquella mano suave con su palidez como de cirio. Y la languidez del lirio de mortal palpitar de ave, se acercó tanto a la prisión del beso, que ya no pudo más el pobre preso y se escapó... de entre esa mano con palidez de cirio.
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